Mi nombre es Rodrigo Negro Martín.
Lo primero que quiero decirte es gracias por tu valentía.
Dar el paso de cuidar tu salud mental no siempre es fácil. Empezar a mirarse por dentro, pedir ayuda y abrir un espacio para comprender lo que ocurre requiere coraje. Por eso, mi forma de trabajar parte siempre del respeto profundo hacia cada persona, pareja o familia que llega a consulta.
Desde que comencé mis estudios de Psicología tuve clara mi vocación: acompañar a las personas en sus procesos de vida.
Me formé con la convicción de trabajar para el bienestar de otros, manteniendo siempre una mirada curiosa, crítica y humana ante el malestar. Esa inquietud me llevó a recorrer dos caminos que hoy forman parte esencial de mi identidad profesional: la psicología clínica y la psicología social.
Durante mi trayectoria he podido conocer diferentes realidades, culturas y contextos. He trabajado en el ámbito comunitario y social con menores no acompañados, personas migrantes en situación de desprotección, población reclusa, mujeres en situación de maltrato, familias con alta dificultad social y personas con trastorno mental grave.
Todas estas experiencias han ampliado mi forma de entender el sufrimiento humano: no como algo aislado, sino como algo profundamente conectado con la historia, las relaciones, el contexto y las condiciones de vida.
En el ámbito clínico, mi formación ha ido creciendo junto a mi propio proceso personal y profesional.
Tras licenciarme en Psicología por la Universidad de Murcia, realicé un postgrado en Educación Afectivo-Sexual, acercándome al mundo de los vínculos, la sexualidad y las relaciones.
Posteriormente me formé en Terapia EMDR, profundizando en el trabajo con el trauma y las experiencias difíciles que dejan huella. Más adelante cursé el Máster en Psicología General Sanitaria, actualizando y ampliando mi práctica clínica.
En los últimos años me he especializado en Terapia Familiar Sistémica y de Pareja, una perspectiva que ha vertebrado mi forma de entender y acompañar los procesos terapéuticos.
Desde el enfoque sistémico entendemos que el malestar no es solo individual. También se construye, se mantiene o se transforma dentro de nuestras relaciones, nuestras historias familiares, nuestras creencias culturales y nuestro contexto vital.
En consulta exploramos cómo influyen aspectos como:
Todo esto importa. Y todo puede ser mirado con nuevos ojos.
Mi trabajo consiste en acompañarte a comprender lo que te ocurre, no desde el juicio ni la etiqueta, sino desde una mirada más amplia, compasiva y digna.
Mi forma de trabajar es cercana, implicada y flexible. Acompaño desde la escucha activa, sin juicio, con apertura hacia cualquier identidad, ideología, orientación o experiencia de vida.
El objetivo no es decirte quién debes ser, sino ayudarte a construir una mirada más amable hacia ti, hacia tu historia y hacia tus relaciones.
Una mirada que te acerque a ti mismo/a y a los demás desde un lugar más libre, más auténtico y más en paz.
La terapia individual te permite explorar tu malestar, comprender lo que te está ocurriendo y conectar con tus propios recursos para generar cambios reales.
Cuando la relación se convierte en una fuente de sufrimiento, la terapia de pareja ofrece un espacio neutral para entender qué está ocurriendo entre ambos.
La familia es un sistema en el que lo que le ocurre a uno afecta a todos. La terapia familiar ayuda a mejorar la convivencia, la comunicación y el entendimiento mutuo.
Además del trabajo clínico, este proyecto apuesta por la prevención, la salud mental comunitaria y el trabajo grupal.
Si has llegado hasta esta página, quizá hay algo en ti que está buscando comprender, ordenar o cuidar mejor lo que ocurre.
Cuando quieras dar el paso, estaré aquí para acompañarte desde un espacio seguro, profesional y respetuoso.